¿ES POSIBLE QUE UNA EMPRESA MUERA POR ÉXITO?

Entre las causas que nos ayudan a comprender la muerte por éxito está el crecimiento, que implica una mayor necesidad de capital de trabajo. 

Las razones que podrían explicar la “muerte por éxito” de una empresa y/o producto son variadas. Una de ellas está asociada al “adormecimiento” que las empresas y/o  productos experimentan después de alcanzar su éxito competitivo.

George Wulf, académico de Ingeniería Comercial de la Universidad San Sebastián, explica que estas razones se deben “principalmente, al quedarse sin desafíos nuevos, ya que olvidan ciertos factores, tales como que los consumidores son cada vez más infieles, cambios demográficos que transforman a la sociedad, que las costumbres y tradiciones evolucionan, que los competidores también innovan y el hecho de que aquello que nos hace exitosos hoy no necesariamente sustenta nuestro éxito en el futuro”.

A su juicio, entre las causas que nos ayudan a comprender la muerte por éxito está el crecimiento, que implica una mayor necesidad de capital de trabajo. “Mientras miramos obnubilados cómo crecen nuestros ingresos por la exitosa venta de nuestro producto, comienza también silenciosamente a crecer nuestra necesidad de capital de trabajo, lo que implica dinero que vemos crecer, pero que no nos pertenece. Es dinero, en parte, de nuestros proveedores y acreedores, el que crece con igual o más fuerza que nuestros ingresos, aumentando la deuda de corto plazo por efecto de un mayor desfase de los ingresos y el crecimiento de los costos variables, tales como la mayor necesidad de contratación de colaboradores así como también, los mayores requerimientos de insumos.

Las mayores tensiones de tesorería que observamos en empresas se producen en épocas de expansión, como ocurrió con las “.com” en el año 2000. Se trata de compañías que no fueron capaces de prever los costos asociados a crecer y la necesidad de financiamiento de corto plazo de estos“, explica.

¿Cómo evitar morir en el mejor momento de nuestro producto u organización? Según Wulf, la respuesta radica en los mecanismos más tradicionales de control, tanto preventivos como correctivos, los que utilizados de forma correcta y consistente permitirían levantar las alarmas en el momento justo que se requieran.

En este sentido, explica que una buena herramienta es ofrecida por el Cuadro de Mando Integral o BSC, definido por su sigla en inglés, el cual nos permite alinear nuestras acciones y estrategias, basándonos en la vigilancia de variables ambientales claves que están en constante movimiento y que, por lo tanto, afectan la efectividad de nuestras decisiones”, finaliza.

 

Fuente: Diario Crónica de Chillán